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El Manejo Integral de Plagas (MIP) busca el uso más eficiente de las estrategias disponibles para el control de las poblaciones de plagas, por medio de la toma de decisiones que prevengan problemas, suprima niveles de daño y haga uso del control químico cuando y donde sea necesario.

El MIP es el concepto más responsable y adecuado para las personas e industrias dedicadas a los productos para el consumo humano como como cocinas, Plantas de Producción, empaque, transporte y distribución y todo para quienes tengan contacto con estos, como son los lockers, baños, vestuario, calzado de los trabajadores que los manipulan y bodegas de almacenamiento, almacenes, que tienen que ver con la elaboración, comercialización y distribución de alimentos, de acuerdo con las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y las Buenas Practicas en la Elaboración de Alimentos (BPE).

El MIP consta de una metodología de seis (6) pasos, la cual crea un programa que define la necesidad y las características locativas del cliente, con respecto a la plaga que lo aqueja, identificando tres (3) puntos básicos para la plagas: Consecución de alimento, agua y alojamiento.

El programa se basa en identificar y eliminar éstas tres variables de forma segura y responsable con el ambiente en los siguientes pasos:

1. Inspección y Valoración: Revisión física del establecimiento y su entorno, determinación de variables de infestación

2. Identificación: Se determina la especie de plaga y su nivel de infestación, identificando su biología para determinar el control requerido.

3. Planificación: Elaboración del programa MIP según las áreas a tratar, métodos, frecuencia a implementar

4. Aplicación de medidas de control: Ejecución del plan establecido y métodos definidos.

5 Evaluación: Se determina la especie de plaga y su nivel de infestación, identificando su biología para determinar el control requerido.

3. Planificación: Elaboración del programa MIP según las áreas a tratar, métodos, frecuencia a implementar

RECOMENDACIONES: 

Para complementar nuestra gestión con controles químicos, físicos, biológicos y mecánicos, es necesaria la participación activa y permanente del cliente y de la comunidad en general, como pilar fundamental para la prevención de infestaciones por roedores y para hacer sostenible en el tiempo cualquier intervención que se lleve a cabo:

• Proteger y tapar los alimentos: Con el uso de recipientes y/o cajas de metal, vidrio, acero, barro, cerámica. Los alimentos en grandes volúmenes o en sacos, deben estar sobre estibas plásticas y ubicadas de manera que puedan ser revisadas constantemente.
• Disposición adecuada de basuras y desechos: Todos los materiales que sirvan de refugio para los roedores deben ser sacados, como cartón, madera, ladrillo, escombros en general.
• Buenos hábitos de higiene, limpieza y mantenimiento de viviendas e instalaciones en general
• Evitar habitaciones y lugares húmedos y oscuros, procurando adecuada ventilación e iluminación.

 

• Detectar y reparar inmediatamente las fisuras, grietas y huecos en techos, paredes y pisos.
• Protección de sifones con rejillas metálicas, varillas, para impedir la penetración y el acceso de roedores hacia las edificaciones.
• Depósitos de agua, cisternas, pozos, albercas, deben mantenerse protegidos contra el acceso de roedores, mediante el uso de tapas apropiadas.
• Revisión permanente de tuberías, cañerías y drenajes de excrementos, aguas lluvia, redes de alcantarillado y pozos sépticos para que sépticos, para evitar que se conviertan en lugares propicios para madrigueras.